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Desprender.

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Desprender.

Lo mismo de siempre.

Por Erika Tamaura (@erikatamaura en Twitter)

Dejar ir es un deporte extremo. Es un riesgo para nuestra rutina, no hay reglas fijas, varía en ritmo e intensidad, provoca muchas sensaciones, aumenta el ritmo respiratorio y acelera el ritmo cardiaco. Por eso no me gustan los deportes extremos y tampoco las limpiezas de casa en primavera. Sin embargo en esta estación del año, desprenderse o dejar ir, es inevitable.

La palabra “prenda” se refiere a las cosas que usamos para vestirnos, pero también a los accesorios, joyas, adornos, utensilios, muebles y demás cosas que son necesarios o convenientes para una casa. Pero también “prenda” se refiere a una cosa que se da o se hace en señal, prueba o demostración de algo. Y aquí les van las definiciones que más me gustaron: una “prenda” es alguien a la que se ama intensamente, o bien, las perfecciones o cualidades físicas o morales que posee una persona. Ahora, tome un respiro profundo y vamos al siguiente párrafo.

Aprendí a acumular por miedos que no eran míos. Y no los juzgo eh, porque esos miedos han cumplido su misión hasta donde pudiéramos decirlo. Pero la realidad es que llenarme de cosas fue una respuestas aprendida. El temor a que algo falte en el futuro, la esperanza de que ese pantalón me cierre de nuevo cuando adelgace, el arrepentimiento de una mala compra, la nostalgia de cosas que fueron, cosas que me regalaron y sería una grosería no guardarlas (aunque no me gusten) y así podría enlistar muchas más.

Marie Kondo, una gurú de la organización y limpieza contemporánea tiene una fórmula un poco cruel para mover la balanza hacia el “si” o el “no” al momento de tomar la decisión de desprenderse de algo. El ritual es sencillo: tomas en tus manos el asunto y te preguntas si eso que estás sosteniendo te hace feliz… o no.

Si la respuesta es si, te lo quedas y lo acomodas bien doblado y acomodado en tu espacio, incluso puedes unirte a esta tendencia del movimiento estético de Instagram y disfrutar esa re-organización. Pero si la respuesta es no, entonces va para afuera. Adiós, hasta la vista, sayonara, au revior, arrivederci, ahí te ves. Usted sabrá mejor que yo cómo despedirse de lo que ya no le va a quedar por más que guarde la esperanza; de eso que ya no va a usar si es que en los últimos dos años no lo ha movido de lugar; de esa cazuela que de plano ya no le sirve y nomás la está guardando por nostalgia… o de ese amor que por más que uno quiera no es para uno, ya se terminó o nos lo arrebataron sin pedirnos permiso.

Desprenderse es para corazones valientes. Si usted aún no se siente listo para dejar ir, aguante poquito, no se presione pero póngalo en su lista de pendientes. Desprenderse ya es bastante difícil como para aparte andar lidiando con el arrepentimiento. Si lo va a hacer prepárese. Tome la decisión usted. Que nadie se la imponga. Porque no hay nada más duro que echarle la culpa a alguien más de lo que le pasa a uno. Pero si eso le hace agarrar valor, hágalo. Luego lo resolvemos.

Una vez leí un libro del método de actuación Stanislavsky cuando quería ser actriz en mis veintes y recuerdo que hablaba acerca de cómo uno podía acceder a emociones como si estuvieran en cajones de un clóset y ponérselas y quitárselas para entrar en personaje. A lo mejor lo primero es averiguar cuál es su personaje en esta vida. Y si la idea de desprenderse le resulta sumamente complicada, tal vez podemos traducir lo material a recuerdos que nadie nunca nos van a poder quitar y los podemos guardar en nuestro clóset imaginario, en  cajones imaginarios, de nuestra felicidad imaginaria.

La foto que acompaña esta columna es de la obra: “Cosmic Cavern” del artista Kenny Scharf. El crédito es del Museo de Portland en 2015 pero en este 2023 se presentará en la Saatchi Gallery en Londres junto a otros artistas urbanos en una exhibición patrocinada por ADIDAS.  

  • Playlist para la semana: Desprender. Les dejo música con ritmos suaves porque hay que mover las energías y sacudir y abrir espacios, cortar la tensión. 
  • Hay que poner atención a: Las celebraciones del día mundial del teatro este 27 de marzo y los ecos del día de la poesía el pasado 21 de marzo… precisamente cierro mi texto inspirada en el antipoeta chileno Nicanor Parra sobre su obra: El hombre imaginario. Además viene el día mundial del piano, el de la bipolaridad, el de las trabajadoras del hogar y el de la visibilidad transgénero.
  • Si notas que algo está muy intenso es porque: Marte, el planeta de la acción y la guerra entró en el signo de Cáncer, el área de nuestra carta natal que tiene que ver con hogar, estabilidad, lo que nos nutre, la madre y familia. Hay que ir despacio en esos temas. Abusados. No le prendan más fuego a lo que ya está hirviendo.

Erika Tamaura es gestora cultural, maestra, migrante y periodista cultural.

Podcaster en Capuccino Radio y blogger en Sobre las horas.

Originaria de Ciudad Obregón, Sonora, México. Radica desde 2019 en Houston, Texas, Estados Unidos.

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La responsabilidad social, más allá de un distintivo

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Sara Canchola
Consultora en Responsabilidad Social y Sostenibilidad
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Twitter @sicanchola
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www.vinfidem.com.mx

Desafiando la Responsabilidad Social: ¿Estamos a la altura como ciudadanos y empresas?
Hace unos meses, me cuestionaban sobre el estancamiento del tema de responsabilidad social. Se analizaba acerca de las acciones que como ciudadanos podríamos emprender para fomentar entre el empresariado esta práctica, además de cómo identificar aquellas que la incorporan en su operación.


Desde mi perspectiva, resulta evidente que nos encontramos lejos de ser ciudadanos socialmente responsables, y aún más alejados de alcanzar a ser una ciudad sostenible. La base para construir una comunidad con estas características radica en que cada individuo asuma desde el principio su responsabilidad. Solo así podríamos aspirar a contar con empresas que operen bajo el prisma de la responsabilidad social. Sin embargo, no todo está perdido, siempre existirán personas que creemos en la persistencia de los valores, tanto en lo personal como en lo laboral.


A nivel global y nacional, se disponen de diversos programas a los cuales tanto individuos como empresas pueden acceder. Estos programas facilitan la evaluación del nivel de desarrollo operativo de una empresa, permitiendo a cada entidad elegir aquel que mejor se ajuste a su giro y a aquello que desea medir. Todos estos programas son beneficiosos y ofrecen un respaldo significativo, siempre y cuando se implementen de manera adecuada y se les dé un seguimiento y medición apropiados.


En toda empresa hay personas que aspiran a mejorar continuamente y que aportan buenas ideas para trascender, lo que por ende permite el desarrollo de lugar donde trabajan. Estas personas son las que descubren las oportunidades que existen en la implementación de los programas disponibles, garantizando que sean realmente beneficiosos tanto para el negocio como para todos los involucrados.


En esta ocasión particularmente les compartiré acerca del que promueve el Centro Mexicano para la Filantropía, el Distintivo de Empresa Socialmente Responsable, conocido como ESR. Seguramente muchos de ustedes podrán reconocer este distintivo a través de un logotipo que distingue y acompaña la marca de algunas empresas reconocidas.


El objetivo de este programa es distinguir públicamente a todas aquellas empresas que independientemente de su tamaño han obtenido este reconocimiento, al demostrar la integración de un sistema que evalúa los resultados de sus iniciativas en lo social, ambiental y gobernanza en su estrategia empresarial.


A pesar de que el número de empresas inscritas ha aumentado a 2,321, este valor sigue siendo significativamente bajo en relación con el total de negocios registrados por el INEGI, que asciende a 5,541,076. Esta cifra representa menos del 1% de los negocios en el país, indicando que aún existe un amplio margen de mejora en la adopción de prácticas empresariales socialmente responsables.


Desde mi punto de vista, para construir una ciudadanía y empresariado genuinamente responsables es primordial reconocer que la responsabilidad social va más allá de una presea o logotipo. Cada paso que demos a nivel personal, o acción que concretemos en el ámbito laboral, contribuirá en el tejido de una comunidad sostenible.


En medio de constantes desafíos, siempre habrá individuos que de forma comprometida abogaremos por valores perdurables, recordándonos que la persistencia en la promoción de la responsabilidad social es esencial para construir un futuro más ético y sostenible.

Sara Canchola

Consultora en Responsabilidad Social y Sostenibilidad

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Cómo saber qué le duele a nuestra empresa

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Por Sara Canchola

¿Alguna vez han sentido que “se les hace bolas el engrudo”, o que de plano no logran ver avances?, entonces les recomendaría ampliamente que regresen a los básicos.


Con volver a lo básico me refiero a que encuentren el sentido por el que fue formada la empresa, cuáles han sido las metas que se plantearon de inicio y en cuánto tiempo debieron haber sido cumplidas, de acuerdo con las proyecciones que hicieron.


Es normal y está bien que las metas se vayan actualizando, sobre todo si ya las hemos alcanzado, porque recordamos que los negocios necesitan irse transformando según cambien las necesidades del mercado.


Para tener claridad en los objetivos y que estos sean coherentes con la filosofía de la empresa, podemos utilizar algunas herramientas muy fáciles que nos ayudarán a planear y a dirigir de mejor forma al equipo de trabajo que nos acompaña.


Algo básico y que si lo hacemos bien no falla, es el conocido análisis FODA, donde en cuadrantes podremos describir Fortalezas (F), Oportunidades (O), Debilidades (D) y Amenazas (A), con lo que nos estaremos evaluando de forma interna y externa.

Así pues, lograremos ver cuáles son las cosas que hacemos bien, aquello que “nos duele”, lo que es o pudiera ser un riesgo para la empresa, es decir, un reto por el que será necesario trabajar para tener resultados y soluciones favorables, principalmente al corto plazo y donde todos los elementos que resulten de este ejercicio sean tomados en cuenta para desarrollar estrategias y toma de decisiones.


Es muy importante considerar que para alcanzar los objetivos y metas debemos planear y ejecutar actividades que logren desarrollar fortalezas, resolver las debilidades, explorar y explotar las oportunidades, así como identificar los riesgos para minimizarlos.


Y aquí está el pero: el FODA no lo hace solo el dueño, líder o gerente sino las personas claves e involucradas en la organización, ya que ellos mismos deberán hacer todo lo posible para que se logre el cumplimiento de objetivos y metas, por lo tanto, tendrán claro que el éxito es que todos remen para el mismo lado.


Entiendo que a veces suponemos que no es necesario hacer este tipo de ejercicios, dado que la empresa tiene “trabajo” y sigue operando, (normalmente apagando fuegos, con los bomberazos a la orden del día), creyendo que no necesitan marcar objetivos.


Aquí va otro pero: al final de la jornada nadie sabe y nadie supo cuál es el objetivo por el que están trabajando o estresándose tanto, nadie les ha dicho hacia donde va la empresa, el departamento en el que trabajan o ellos mismos como colaboradores, es decir, no tienen trazada la ruta.


Todo se puede mejorar, siempre hay herramientas que podemos usar para mejorar cada día y enderezar el camino.
¡Ánimo!

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Argentina: Una coyuntura crítica para las elecciones de 2023 y un punto de inflexión para el futuro.

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Por: Abraham Sierra

Argentina se encuentra en un momento crítico de su historia. Las elecciones presidenciales de 2023 se han convertido en una confrontación épica entre dos fuerzas opuestas, lo que indica un cambio importante en el rumbo del país. Ante desafíos internos y una situación económica precaria, los argentinos deben elegir entre mantener las políticas actuales o avanzar hacia nuevos horizontes.

La identidad de la nación ha sido moldeada por numerosas luchas a lo largo de su historia. Una de las más controvertidas y violentas fue la Batalla de las Malvinas en 1982, en la que los argentinos se defendieron valientemente de los reclamos británicos sobre las Malvinas, un territorio que alguna vez les había pertenecido. Esta hazaña heroica simboliza el deseo de recuperar la soberanía perdida.

Hoy, Argentina está atrapada en una lucha interna que ocurre una vez cada cuatro años: las elecciones presidenciales. Todo el poder político se concentraba en la simbólica Casa Rosada, donde miles de ciudadanos debían tomar decisiones críticas. ¿Deberíamos continuar con las políticas actuales que han traído consecuencias agridulces a este país, o arriesgarnos a seguir un camino desconocido?

El actual presidente Alberto Fernández llegó al poder en diciembre de 2019 con la esperanza de lograr un cambio. Pero su mandato ha sido difícil y controvertido, lo que ha socavado la confianza inicial de la gente en él.

Pero Argentina enfrenta una crisis más profunda. La inflación se ha convertido en un monstruo insaciable, que devora los ahorros de la gente, erosiona la confianza en la moneda local y provoca que el peso argentino se deprecie incontrolablemente. El gobierno ha introducido varias medidas para afrontar la crisis, pero continúa el debate sobre su eficacia y sus consecuencias a largo plazo. Además, Argentina ha estado tambaleándose ante el turbulento telón de fondo de América Latina.

Los recientes golpes de estado en Bolivia y Perú han desestabilizado la región y derrocado presidentes. Los argentinos observan con miedo e impaciencia, preguntándose si su país sería el siguiente en la lista de tragedias. ¿Volverán los fantasmas del pasado que amenazaron con hundir al país en la incertidumbre y el caos? Las elecciones de 2023 son un punto de inflexión para Argentina.

De las y los candidatos, Sergio Massa (peronista) y Javier Miller (liberal), encarnan el debate entre la continuidad del gobierno en la izquierda y la búsqueda de un cambio radical en la derecha. Las tensiones y la polarización política han alcanzado un punto álgido, y cada semana previa a las elecciones se convierte en un campo de batalla que decidirá el destino del país.

El 22 de octubre, miles de personas asumirán el papel de protagonistas de este drama político durante las elecciones generales de Argentina. Tendrán que elegir entre apoyar al gobierno que los está dirigiendo actualmente o hundirse en el abismo de la incertidumbre en busca de nuevas esperanzas. Será un momento trascendental que marcará un punto de inflexión en la historia de Argentina y encenderá las llamas del cambio. A Argentina le espera un momento decisivo.

Las elecciones de 2023 son una oportunidad única para pasar una nueva página en la historia y establecer una dirección política clara. El destino del país está en juego y los ciudadanos deben tomar una decisión acertada para mantener las políticas actuales o realizar cambios significativos. El resultado tendrá consecuencias no sólo en Argentina, sino en toda la región.

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