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Los altos costos de la delincuencia en hogares y empresas

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Por Marco Antonio Córdova
Profesor de la Universidad de Sonora
(@marcocordova21 en Twitter)

Por más de dos décadas el crimen organizado ha incrementado su presencia en el territorio nacional provocando un alto costo social y económico a los mexicanos. Sin embargo, el país también debe enfrentar la delincuencia común, aquella que afecta la vida rutinaria de las personas cuando se ven afectados por un asalto en la calle, en sus casas o en sus negocios.

Más de 22.1 millones de mexicanos mayores de 18 años (24.2% de la población total) fueron víctimas de un hecho delictivo en 2021, según la última Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (ENVIPE), que presentó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el pasado 8 de septiembre. Por otra parte, la misma encuesta señala que 627 mil sonorenses fueron víctimas de un delito en 2021 (20.9% de la población).

Por otra parte, en 2021 un 24.6% de las empresas en México (1.2 millones de negocios) aseguran haber sufrido por lo menos algún hecho delictivo, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE) que presentó INEGI el pasado 28 de septiembre. En el caso de Sonora, la misma encuesta reporta que el 36.9% de los negocios establecidos en la entidad fueron víctimas de algún delito.

«Los altos niveles de delincuencia en México han generado grandes costos humanos y económicos», señala reporte del Departamento del hemisferio occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI). El costo directo de la delincuencia en empresas y hogares (incluyendo pérdidas financieras y el gasto en medidas preventivas) representó el 2.5% del Producto Interno Bruto (PIB) según calculó el FMI en base a la ENVIPE y ENVE de 2017.

En 2021, a nivel nacional el costo total a consecuencia de la inseguridad y el delito en hogares representó un monto de 278.9 mil millones de pesos. Lo anterior se traduce en 1.55% del PIB, lo que equivale a 7,147 pesos por persona afectada por la inseguridad y el delito. Por su parte, el costo total a consecuencia de la inseguridad y el delito en negocios representó un monto de 120.2 mil millones de pesos, es decir, 0.67% del PIB. El costo total agregado de la delincuencia en hogares y negocios representó el 2.22% del PIB en 2021.

En el caso de Sonora, el costo total de la delincuencia en las empresas fue de 7,428 millones de pesos, es decir, 0.95% del PIB estatal. Por su parte, el costo total de la delincuencia a los hogares fue de 6,754 millones de pesos, lo cual representó el 0.87% del PIB estatal. En su conjunto, el costo total de hogares y empresas en la entidad se ubicó en 14,182 millones de pesos lo cual representó el 1.82% del PIB en 2021.

En base en las encuestas de INEGI los impactos de la delincuencia sobre la economía que destacan son:
• Impacto en el crecimiento de las empresas
A nivel nacional, como consecuencia de haber sido víctimas de algún delito o prevenir ser víctima en 2021, las empresas suspendieron diversas acciones propias de su negocio.
El 15.4% de las empresas cancelaron planes de inversión.
El 20.4% de las empresas redujeron horarios de trabajo.
El 19.2% de las empresas dejo de manejar efectivo.

• Incertidumbre en los procesos de las empresas
A nivel nacional, transportar productos por carretera o autopistas fue la actividad propia de un establecimiento donde las empresas manifestaron sentirse más inseguras, con 50 por ciento.

El 42% de las empresas se sintieron inseguras en operaciones de compraventa en central de abasto.
El 37% de las empresas se sintieron inseguras en transacciones en bancos comerciales.
El 29% de las empresas se sintieron inseguras en operaciones de compraventa en centros comerciales.


• Pérdidas en hogares y percepción de inseguridad pública.

La percepción de inseguridad pública se incrementó a nivel nacional al señalar que el 75.9% de los mexicanos mayores de 18 años se sienten inseguros en 2022, cifra superior a la de 2021, la cual se ubicó en 75.5%. En el caso de Sonora, el 79.6% de la población mayor de 18 años señaló sentirse insegura en el presente año, dato mayor al de 2021, el cual fue de 76.5%.
En lo particular, el 78.6% de los mexicanos señalan que el lugar más inseguro son los cajeros automáticos en vía pública y en segundo lugar el transporte público, el cual fue mencionado por el 68% de la población como inseguro.

En conclusión, la delincuencia común es un fenómeno social complejo que se ha agravado en las últimas décadas por las necesidades sociales, la pobreza y la inequidad. De ahí que el país necesita reconstruir su tejido social desde las colonias hasta llegar a las grandes ciudades, incluyendo el sector rural, con medidas y acciones de las instituciones, empresas y la ciudadanía. Anticiparse al crimen mediante programas y proyectos de prevención e intervención en las familias, centros educativos y la comunidad. También se requieren acciones como generar fuentes de empleos, crear programas de fortalecimiento a las micro y pequeñas empresas.
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Marco Antonio Córdova
Profesor de la Universidad de Sonora
Twitter: @marcocordova21

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La responsabilidad social, más allá de un distintivo

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Sara Canchola
Consultora en Responsabilidad Social y Sostenibilidad
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Twitter @sicanchola
https://www.facebook.com/sara.canchola.9
www.vinfidem.com.mx

Desafiando la Responsabilidad Social: ¿Estamos a la altura como ciudadanos y empresas?
Hace unos meses, me cuestionaban sobre el estancamiento del tema de responsabilidad social. Se analizaba acerca de las acciones que como ciudadanos podríamos emprender para fomentar entre el empresariado esta práctica, además de cómo identificar aquellas que la incorporan en su operación.


Desde mi perspectiva, resulta evidente que nos encontramos lejos de ser ciudadanos socialmente responsables, y aún más alejados de alcanzar a ser una ciudad sostenible. La base para construir una comunidad con estas características radica en que cada individuo asuma desde el principio su responsabilidad. Solo así podríamos aspirar a contar con empresas que operen bajo el prisma de la responsabilidad social. Sin embargo, no todo está perdido, siempre existirán personas que creemos en la persistencia de los valores, tanto en lo personal como en lo laboral.


A nivel global y nacional, se disponen de diversos programas a los cuales tanto individuos como empresas pueden acceder. Estos programas facilitan la evaluación del nivel de desarrollo operativo de una empresa, permitiendo a cada entidad elegir aquel que mejor se ajuste a su giro y a aquello que desea medir. Todos estos programas son beneficiosos y ofrecen un respaldo significativo, siempre y cuando se implementen de manera adecuada y se les dé un seguimiento y medición apropiados.


En toda empresa hay personas que aspiran a mejorar continuamente y que aportan buenas ideas para trascender, lo que por ende permite el desarrollo de lugar donde trabajan. Estas personas son las que descubren las oportunidades que existen en la implementación de los programas disponibles, garantizando que sean realmente beneficiosos tanto para el negocio como para todos los involucrados.


En esta ocasión particularmente les compartiré acerca del que promueve el Centro Mexicano para la Filantropía, el Distintivo de Empresa Socialmente Responsable, conocido como ESR. Seguramente muchos de ustedes podrán reconocer este distintivo a través de un logotipo que distingue y acompaña la marca de algunas empresas reconocidas.


El objetivo de este programa es distinguir públicamente a todas aquellas empresas que independientemente de su tamaño han obtenido este reconocimiento, al demostrar la integración de un sistema que evalúa los resultados de sus iniciativas en lo social, ambiental y gobernanza en su estrategia empresarial.


A pesar de que el número de empresas inscritas ha aumentado a 2,321, este valor sigue siendo significativamente bajo en relación con el total de negocios registrados por el INEGI, que asciende a 5,541,076. Esta cifra representa menos del 1% de los negocios en el país, indicando que aún existe un amplio margen de mejora en la adopción de prácticas empresariales socialmente responsables.


Desde mi punto de vista, para construir una ciudadanía y empresariado genuinamente responsables es primordial reconocer que la responsabilidad social va más allá de una presea o logotipo. Cada paso que demos a nivel personal, o acción que concretemos en el ámbito laboral, contribuirá en el tejido de una comunidad sostenible.


En medio de constantes desafíos, siempre habrá individuos que de forma comprometida abogaremos por valores perdurables, recordándonos que la persistencia en la promoción de la responsabilidad social es esencial para construir un futuro más ético y sostenible.

Sara Canchola

Consultora en Responsabilidad Social y Sostenibilidad

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Twitter @sicanchola

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Cómo saber qué le duele a nuestra empresa

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Por Sara Canchola

¿Alguna vez han sentido que “se les hace bolas el engrudo”, o que de plano no logran ver avances?, entonces les recomendaría ampliamente que regresen a los básicos.


Con volver a lo básico me refiero a que encuentren el sentido por el que fue formada la empresa, cuáles han sido las metas que se plantearon de inicio y en cuánto tiempo debieron haber sido cumplidas, de acuerdo con las proyecciones que hicieron.


Es normal y está bien que las metas se vayan actualizando, sobre todo si ya las hemos alcanzado, porque recordamos que los negocios necesitan irse transformando según cambien las necesidades del mercado.


Para tener claridad en los objetivos y que estos sean coherentes con la filosofía de la empresa, podemos utilizar algunas herramientas muy fáciles que nos ayudarán a planear y a dirigir de mejor forma al equipo de trabajo que nos acompaña.


Algo básico y que si lo hacemos bien no falla, es el conocido análisis FODA, donde en cuadrantes podremos describir Fortalezas (F), Oportunidades (O), Debilidades (D) y Amenazas (A), con lo que nos estaremos evaluando de forma interna y externa.

Así pues, lograremos ver cuáles son las cosas que hacemos bien, aquello que “nos duele”, lo que es o pudiera ser un riesgo para la empresa, es decir, un reto por el que será necesario trabajar para tener resultados y soluciones favorables, principalmente al corto plazo y donde todos los elementos que resulten de este ejercicio sean tomados en cuenta para desarrollar estrategias y toma de decisiones.


Es muy importante considerar que para alcanzar los objetivos y metas debemos planear y ejecutar actividades que logren desarrollar fortalezas, resolver las debilidades, explorar y explotar las oportunidades, así como identificar los riesgos para minimizarlos.


Y aquí está el pero: el FODA no lo hace solo el dueño, líder o gerente sino las personas claves e involucradas en la organización, ya que ellos mismos deberán hacer todo lo posible para que se logre el cumplimiento de objetivos y metas, por lo tanto, tendrán claro que el éxito es que todos remen para el mismo lado.


Entiendo que a veces suponemos que no es necesario hacer este tipo de ejercicios, dado que la empresa tiene “trabajo” y sigue operando, (normalmente apagando fuegos, con los bomberazos a la orden del día), creyendo que no necesitan marcar objetivos.


Aquí va otro pero: al final de la jornada nadie sabe y nadie supo cuál es el objetivo por el que están trabajando o estresándose tanto, nadie les ha dicho hacia donde va la empresa, el departamento en el que trabajan o ellos mismos como colaboradores, es decir, no tienen trazada la ruta.


Todo se puede mejorar, siempre hay herramientas que podemos usar para mejorar cada día y enderezar el camino.
¡Ánimo!

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Argentina: Una coyuntura crítica para las elecciones de 2023 y un punto de inflexión para el futuro.

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Por: Abraham Sierra

Argentina se encuentra en un momento crítico de su historia. Las elecciones presidenciales de 2023 se han convertido en una confrontación épica entre dos fuerzas opuestas, lo que indica un cambio importante en el rumbo del país. Ante desafíos internos y una situación económica precaria, los argentinos deben elegir entre mantener las políticas actuales o avanzar hacia nuevos horizontes.

La identidad de la nación ha sido moldeada por numerosas luchas a lo largo de su historia. Una de las más controvertidas y violentas fue la Batalla de las Malvinas en 1982, en la que los argentinos se defendieron valientemente de los reclamos británicos sobre las Malvinas, un territorio que alguna vez les había pertenecido. Esta hazaña heroica simboliza el deseo de recuperar la soberanía perdida.

Hoy, Argentina está atrapada en una lucha interna que ocurre una vez cada cuatro años: las elecciones presidenciales. Todo el poder político se concentraba en la simbólica Casa Rosada, donde miles de ciudadanos debían tomar decisiones críticas. ¿Deberíamos continuar con las políticas actuales que han traído consecuencias agridulces a este país, o arriesgarnos a seguir un camino desconocido?

El actual presidente Alberto Fernández llegó al poder en diciembre de 2019 con la esperanza de lograr un cambio. Pero su mandato ha sido difícil y controvertido, lo que ha socavado la confianza inicial de la gente en él.

Pero Argentina enfrenta una crisis más profunda. La inflación se ha convertido en un monstruo insaciable, que devora los ahorros de la gente, erosiona la confianza en la moneda local y provoca que el peso argentino se deprecie incontrolablemente. El gobierno ha introducido varias medidas para afrontar la crisis, pero continúa el debate sobre su eficacia y sus consecuencias a largo plazo. Además, Argentina ha estado tambaleándose ante el turbulento telón de fondo de América Latina.

Los recientes golpes de estado en Bolivia y Perú han desestabilizado la región y derrocado presidentes. Los argentinos observan con miedo e impaciencia, preguntándose si su país sería el siguiente en la lista de tragedias. ¿Volverán los fantasmas del pasado que amenazaron con hundir al país en la incertidumbre y el caos? Las elecciones de 2023 son un punto de inflexión para Argentina.

De las y los candidatos, Sergio Massa (peronista) y Javier Miller (liberal), encarnan el debate entre la continuidad del gobierno en la izquierda y la búsqueda de un cambio radical en la derecha. Las tensiones y la polarización política han alcanzado un punto álgido, y cada semana previa a las elecciones se convierte en un campo de batalla que decidirá el destino del país.

El 22 de octubre, miles de personas asumirán el papel de protagonistas de este drama político durante las elecciones generales de Argentina. Tendrán que elegir entre apoyar al gobierno que los está dirigiendo actualmente o hundirse en el abismo de la incertidumbre en busca de nuevas esperanzas. Será un momento trascendental que marcará un punto de inflexión en la historia de Argentina y encenderá las llamas del cambio. A Argentina le espera un momento decisivo.

Las elecciones de 2023 son una oportunidad única para pasar una nueva página en la historia y establecer una dirección política clara. El destino del país está en juego y los ciudadanos deben tomar una decisión acertada para mantener las políticas actuales o realizar cambios significativos. El resultado tendrá consecuencias no sólo en Argentina, sino en toda la región.

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